El Señor se
revela al hombre en lo sobrenatural no importando cual sea la estructura o formación
que haya tenido. 1 Corintios 2:14- Pero el hombre natural no percibe las cosas
que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede
entender, porque se han de discernir espiritualmente. Cuando el hombre no ha
tenido un contacto directo con el espíritu santo o una experiencia en lo
sobrenatural es imposible entender el evangelio de Dios. El evangelio que Pablo
predicaba lo recibió mediante revelación. 2 Corintios 4:3-5- Pero si nuestro
evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los
cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que
no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la
imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo
como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Esa revelación
no fue producto del hombre sino de línea directa. Gálatas 1:11-12- Pues quiero
que sepáis, hermanos, que el evangelio que fue anunciado por mí no es según el
hombre. Pues ni lo recibí de hombre, ni me fue enseñado, sino que lo recibí por
medio de una revelación de Jesucristo. Quiero establecer algo muy importante, y
es que por más que tratemos de persuadir al hombre con respecto al evangelio
sino estamos conectados con la revelación de Dios o si no es el tiempo o intención
de Dios hacerlo, estaremos siempre fracasados. La Iglesia es el instrumento
escogido por Dios para transmitir este evangelio. Marcos 16:15- Y les dijo: Id
por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y
fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Es mediante
la predicación de la Iglesia que el evangelio puede ser enseñado y recibido por
la gente. 1 Corintios 1:21- Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no
conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por
la locura de la predicación. Es importante que pidamos al Señor por los que han
de ser salvos y no nos cansemos y frustremos por los resultados. Él es quien
tiene la última palabra y siempre estará presto a revelarse al hombre en su
misericordia y amor. Hechos 2:47- Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el
pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.