lunes, 11 de marzo de 2013

El Juzgar a los demas


El Juzgar a los demás

 

Una pareja se mudó a un lugar y la mujer miro por la ventana y vio la ropa de la vecina tendida y se fijó que estaba sucia, le dijo a su marido, y así lo hizo por varios días. Un día le dijo a su esposo por fin la vecina lavo su ropa bien ya no tiene manchas, y él le dijo, fui yo cariño que lave las ventanas…

Mateo 7:1-4- De cierto, de cierto os digo: No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os volverá a medir.  Y ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, mas no te fijas en la viga que está en tu propio ojo?  O ¿cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí, hay una viga en tu propio ojo?

Juzgar, lo que Jesús condenó en estos versículos, es una condenación que no perdona: un espíritu hipercrítico, farisaico y vengativo que busca continuamente descubrir las faltas de los demás al tiempo que pasa por alto los pecados propios.

 La advertencia de Jesús contra este tipo de juicio hace hincapié en que cualquier medida que usemos para juzgar a otras personas será usada en contra de nosotros. Él dijo: “Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir” (Lucas 6:38). Las enseñanzas de Jesús en otras Escrituras (Mateo 6:14-15; 18:23-35) dicen claramente que las personas farisaicas no van a ser perdonadas por Dios.

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Juan 7:24- No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

Muchas veces  juzgamos, no teniendo en cuenta que hay detrás de esa persona, su pasado, su crianza, traumas por violaciones o mal trato, el abandono de sus padres o cualquier situación que dejó huellas en su corazón. Dios nos dice que seamos justos a la hora de juzgar cualquier situación en la vida del prójimo.

Dejemos cualquier juicio en manos del que está preparado para juzgar a vivos y muertos el gran Juez Justo, Dios. Amen!

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