Comenzaré con decirte que ya has sido seleccionado, fuiste elegido
y calificado por un organismo divino que bajo ninguna circunstancias se
equivocaría. Dios y su reino han elegido a cientos de miles como tú, muchos han
aceptado el reto y otros tal vez ni se dieron cuenta de que habían sido
escogidos con propósitos eternos.
Juan 15:16- No me
elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para
que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que
pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
¿Qué estamos esperando para servir al Señor? ¿Qué estamos
esperando para hablar de las maravillas del Señor? ¿Qué estamos esperando para
ser de bendición aquí en la tierra? A veces pasamos días, meses y hasta años,
esperando que el Señor nos llame. “Estoy esperando la dirección del Señor”,
algunos dicen. Pero, la Palabra del Señor nos asegura de que ¡ya fuimos
llamados!
2 Timoteo 1: 9- Quien
nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino
según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de
los tiempos de los siglos.
Dice la palabra que Dios nos salvó y nos llamó con
llamamiento santo, es decir con llamamiento exclusivo, no conforme a mérito,
obra o virtud alguna de nuestra parte sino simplemente conforme a su propósito
y su gracia.
Juan 12:24- el Señor
dice: Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si
muere, lleva mucho fruto.
La vida está en la semilla. No obstante, la semilla está
rodeada de una cáscara. Mientras esta cáscara no se quiebre, la semilla no
podrá crecer. “Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere... ¿A qué se
refiere esta muerte? Es la acción del calor y la humedad de la tierra sobre la
semilla, lo cual ocasiona que la cáscara se rompa. Cuando la cáscara se rompe
la semilla brota. Por lo tanto, no depende de si la semilla tiene vida o no,
sino de que la cáscara exterior se rompa. De acuerdo con la Palabra del Señor,
la cáscara exterior es nuestra vida, y la vida interior es la vida eterna que él
nos imparte. Para que la vida interior pueda brotar, la vida exterior debe
sufrir pérdida. Si lo exterior no es quebrantado, lo interior no puede ser
liberado.
El deseo de Dios es que podamos llevar mucho fruto y que
este fruto sea permanente, pero para que esto suceda debemos primero morir o
enterrar nuestro viejo hombre.
Efesios 4:22- En
cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está
viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra
mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad.
Hay quienes desean llevar fruto, ser de bendición a otros,
pero no están dispuestos a morir. Tú has tenido el privilegio de haber sido elegido
por Dios, de haber sido llamado por el Señor.
Este es el momento de elegir lo correcto de comenzar a hacer
la voluntad de Dios agradable y perfecta.
Romanos 12:2- No os
conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta.
Primeramente la voluntad perfecta del Señor es que todos
podamos ser salvos y que alcancemos el conocimiento de su verdad que es la
Palabra de Dios.
1 Timoteo 2:3-4- Porque
esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que
todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
Una vez el hombre le ha conocido y ha tenido una experiencia
genuina con él, entonces Dios quiere convertirlo en un vaso de honra.
Si todavía no has decidido servirle con todas tus fuerzas anímate,
pues, como dice la escritura:
Mateo 22:14- Muchos
son los llamados y pocos los escogidos.
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