miércoles, 24 de abril de 2013

La siembra y la cosecha (sembrando para el espíritu)


Las obras de la carne que se manifiestan en el hombre natural cuando este no ha sido transformado por la gracia de Dios no son otra cosa que el pecado mismo en acción. El resultado será corrupción. ¿Qué significa sembrar para la carne? Es dar lugar a todo lo que no es de Dios en nuestra vida. Sembrar en la carne es vivir en el pecado. La realidad es que vivir en la carne esclaviza al ser humano. Por eso todo aquel que vive en pecado va a cosechar corrupción porque las obras de la carne llevan al hombre a una corrupción espiritual y esto no agrada a Dios y por consiguiente aleja al hombre de su creador.

Gálatas 6:7-8- No os engañéis; Dios no puede ser burlado; Pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; Mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

No tengo mucha experiencia como agricultor, pero personalmente he tenido la oportunidad de sembrar guineos, entre otras cosas, por ejemplo; bien, hasta ahora no he visto una planta de guineos produciendo naranjas. Lo que hacemos en nuestra vida tiene siempre sus consecuencias para bien o para mal, lo importante es estar consiente de este principio y si realmente queremos ser bendecidos y queremos recoger cosas positivas sencillamente debemos sembrar para Dios.

Romanos 8:5- Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

El deseo de Dios es que tú puedas cada día conocerle, acercarte a él, y entregar tu vida a su servicio, pero es imprescindible que decidas porque camino andarás. Si vives según la carne y sus placeres, tus pensamientos, tus actitudes, tus decisiones, por ejemplo, se verán afectadas por que eso es lo que estas sembrando.   

Lucas 6:43-45- No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto, pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Cuando vivimos para el Señor y le servimos con todo lo que somos, es eso exactamente lo que tenemos dentro y por ende lo que manifestamos exteriormente. Reflejamos paz, amor, gozo y muchas bellas cosas que tenemos del Señor.

Ahora cuando vivimos en la carne, siguiendo los deseos de la carne y de los pensamientos entonces tenemos problemas.

Romanos 8:8- y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Si queremos agradar a Dios es importante sembrar para el espíritu, vivir para Dios.

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